Fundación Sara María Furman


Fundada en 1980 por Don Boris Furman.

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Fundada en 1980 por Don Boris Furman.

Fundación Sara Maria Furman

Un claro ejemplo de solidaridad!!!!!!

Para comprender el por qué de esta organización sin fines de lucro, propietaria del Complejo Turístico Teleférico Cerro Otto, se hace imprescindible conocer quién fue don Boris Furman, ideólogo y mentor de esta gran obra pensada para ayudar al prójimo.

Don Boris nació el 24 de junio de 1916, en el seno de un humilde hogar de inmigrantes rusos con ascendencia judía y desde muy pequeño recibió las enseñanzas de su madre Sara quien, conociendo el esfuerzo para mantener una familia en un país ajeno, le inculcó que siempre existía alguien más necesitado.

A los 14 años de edad Boris comenzó a trabajar como cadete en una sastrería y dos años después como ayudante en ventas. Su tesón y perseverancia fueron los ingredientes imprescindibles para que con sólo 22 años montara su primera sastrería en Santa Fe, su ciudad natal, para luego trasladarse a la Capital Federal en donde instaló una de las casas de sastrería más conocidas del país: Rocha Casimires.

Ya en la década del 60, Boris viajó a Bariloche junto a un entrañable amigo. Y fue allí cuando conoció y se enamoró del cerro Otto y su entorno. Su visión empresaria hizo que detectara rápidamente la posibilidad de adquirir las tierras para instalar un medio de elevación como puntapié inicial de algo que ya pergeñaba.

Con 50 años de edad y una rica historia de experiencias comerciales exitosas compró las tierras, propiedad hasta ese momento del Ejército Argentino, y comenzó a concretar su sueño tan anhelado: un TELEFÉRICO para llegar a la cima de la montaña que lo había cautivado. Una vez realizado el correspondiente relevamiento  topográfico, Don Boris viajó a Viena (Austria), para adquirir la infraestructura necesaria en el lugar que más expertos tenía en la materia; trajo a los ingenieros de la firma Rudolf Kienast, especialistas en este tipo de sistemas y en 1967 se dio inicio a esta obra que, en la época que corría, fue considerada como una de las más importantes de Latinoamérica, en materia turística.

En 1974, el TELEFÉRICO se hizo realidad.

Pero sus sueños no tenían límites. Y su perseverancia tampoco. A través del trabajo constante, Boris sabía que lograba lo que se proponía.

Fue así que, poco tiempo después, encaró la construcción de una CONFITERIA en la cumbre. Pero con una característica especial que la convertiría, hasta no hace mucho tiempo, en la única en su tipo en Sudamérica: una CONFITERIA GIRATORIA. Algo que para Bariloche, como destino turístico, sería un nuevo sello distintivo.

Al ritmo del crecimiento de la ciudad y de la demanda turística, crecían también sus proyectos. Y en sus intenciones de crear un verdadero complejo recreativo en donde se concentraran distintas actividades, figuraban aún otras obras de envergadura. Impactado durante un viaje que había realizado a Italia, por las tres esculturas más importantes de Miguel Angel Buonarroti, Furman encargó a la galería de arte Pietro Bazzanti e hijo (Florencia) calcos exactos en tamaño natural de El David, La Piedad y El Moisés, obteniendo no sólo la autorización correspondiente sino también la certificación del gobierno italiano. Una vez logrado su nuevo objetivo, construyó una Galería de Arte, también única en su tipo en la cima de una montaña, en donde se albergan las obras de manera permanente

Cuando su economía estaba totalmente recuperada, y teniendo siempre presente las enseñanzas de su infancia, decidió crear una fundación de ayuda al prójimo a la que le dio el nombre de FUNDACIÓN SARA MARIA FURMAN, en honor a su madre (Sara) y a su hermana (María), la que se transformaría en la propietaria del Complejo Turístico Teleférico Cerro Otto. A partir de la conformación de la misma,  el total de las utilidades obtenidas se destina en partes iguales a la Asociación Cooperadora del Hospital Zonal de Bariloche y a dos entidades con fines sociales de la comunidad judía de Buenos Aires.

Es por ello que uno de los slogans que caracterizan al complejo del que emanan esas millonarias cifras donadas anualmente es: COMPLEJO TURISTICO TELEFERICO CERRO OTTO…. DONDE EL PLACER TIENE UN FIN SOLIDARIO!!!

Pero su espíritu solidario nunca encontró fronteras, y en 1980 también creó una PANIFICADORA en el barrio obrero Santa Rosa de Lima, de Santa Fe, para abastecer gratuitamente de 1200 kg de pan diarios, a 1200 familias carenciadas. A tal fin hizo montar un edificio de dos plantas de 500 m2, dotadas de todo el equipamiento necesario. Lamentablemente a raíz de la gran crisis social, económica y política que vivió la Argentina en 2002, la Panificadora debió cerrar sus puertas.

Sin dudas, al momento del fallecimiento de don Boris, el 13 de abril de 2007, ese fue el sueño que quedó inconcluso. Sin embargo, en el preciso instante de depositar la urna con sus cenizas en la estación inferior del complejo, tal cual  su deseo, el gerente general del mismo, Sr. Oscar Borrelli, anunció que se estaba trabajando “para su reinauguración”  porque “ese –dijo- será el mejor homenaje que podamos rendirle quienes seguimos su ejemplo de trabajo y de ayuda al prójimo”.

Y el 15 de abril de 2009, a dos días de haberse cumplido el segundo aniversario de la desaparición física de Boris Furman, la Panificadora Solidaria reabrió sus puertas en el mismo edificio de antaño, pero totalmente remozado y con maquinaria actualizada, a raíz de un convenio que la Fundación Sara María Furman suscribió junto al gobierno de la provincia de Santa Fe. Desde ese momento se elabora pan diariamente destinado a comedores comunitarios de Santa Fe, ciudad natal de Don Boris y también se comercializan panificados a  precios accesibles para los vecinos de la zona.

Por eso, para hablar de la Fundación Sara María Furman, es imprescindible recordar a su creador: Don Boris Furman. Y cada una de sus obras habla de un hombre visionario por excelencia pero que se caracterizó, principalmente, por un inmenso espíritu solidario que trascendió todo tipo de fronteras para concretar su sueño de ayudar a quienes más lo necesitan y por la enseñanza que dejó en quienes tienen la enorme responsabilidad de conducir los destinos de la Fundación y del Complejo Turístico Teleférico Cerro Otto.

MONTOS DONADOS POR LA FUNDACIÓN SARA MARÍA FURMAN EN LOS ÚLTIMOS AÑOS:

  • Donación correspondiente al ejercicio cerrado al martes, 30 de abril del 2013: $4,000,000 (CUATRO MILLONES DE PESOS)
  • Donación correspondiente al ejercicio cerrado al miércoles, 30 de abril del 2014: $6,000,000 (SEIS MILLONES DE PESOS)
  • Donación correspondiente al ejercicio cerrado al jueves, 30 de abril del 2015: $9,000,000 (NUEVE MILLONES DE PESOS)

Boris Furman.
Panificadora.

Fundación Sara Maria Furman

Hijo de inmigrantes.

Boris Furman.

24 DE JUNIO 1916 – 24 DE JUNIO 2016
CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE UN HOMBRE QUE DEJO HUELLAS PROFUNDAS

El 24 de junio de 2016 se cumplieron 100 años del nacimiento de Don Boris Furman, hombre de inmenso compromiso social y filántropo por naturaleza. De esa filantropía que no alcanza a comprenderse si no es a través de los actos. Actos que son visibles y constatables y que han merecido que en la Sesión Ordinaria de la Legislatura de Río Negro, el pasado 1ro de junio de este año, y por unanimidad de los presentes se haya aprobado la Declaración N° 104 – 2016 que considera “de interés social, cultural y turístico las actividades desarrolladas en beneficio de la comunidad y el fortalecimiento del turismo, por la Fundación Sara María Furman con sede en la ciudad de San Carlos de Bariloche, en reconocimiento a su creador Boris Furman”.

Boris Furman nació en la ciudad de Santa Fe el 24 de junio de 1916. Hijo de inmigrantes de ascendencia judía, conoció la extrema pobreza en su propio hogar, condición que en vez de abatirlo lo impulsó a encontrar formas de ayudar a quienes más lo necesitaban. Indudablemente las enseñanzas de su madre Sara, quedaron marcadas a fuego en su personalidad y en sus intenciones: “Siempre hay alguien más necesitado que uno” solía decirle a su hijo.
La vida que llevaba, en una familia unida pero con necesidades, impulsó a Boris a emprender un camino laboral que inició a los 14 años como cadete en una sastrería hasta llegar a ser el propietario de la casa  más importante del buen vestir de Buenos Aires: ROCHA CASIMIRES, donde se confeccionaban trajes y camisas, para quienes optaban por los más finos diseños.

Fue en 1970 cuando Boris decidió viajar a San Carlos de Bariloche, y ascendió hasta la cima del Cerro Otto que, por entonces, sólo poseía una pequeña cabaña vidriada de 5 x 5 metros y se utilizaba para vigilancia de los guardaparques, pero con un paisaje tan majestuoso que lo enamoró a primera vista.. De regreso a Buenos Aires, cautivado por lo que sus ojos habían registrado, decidió emprender las gestiones necesarias para obtener los permisos que le permitieran construir un complejo que tuviera una confitería giratoria en la cumbre y a la que se accediera a través de un moderno teleférico. Sin embargo el objetivo ya se planteaba distinto a lo conocido y durante un tiempo, hasta enigmático: “Cerro Otto SA: una sociedad comercial distinta con una meta diferente…”

Apenas cuatro años después el sueño de un Teleférico era una realidad y seis años más tarde, cuando su inversión había sido recuperada, en vez de acumular ganancias (he aquí uno de sus magníficos actos de filantropía real), decidió constituir la Fundación Sara María Furman, lo que claramente marcó esa meta que lo diferenciaba. A partir de 1980 la totalidad de las utilidades son donadas a dos entidades de bien público: la Asociación Cooperadora del Hospital Público de Bariloche y dos entidades de la comunidad judía de Buenos Aires: Fundación Nuevo Hogar y Centro de Ancianos LeDor VaDor y  Asociación Civil Ory para niños con discapacidad. Cabe recordar que la última donación, efectivizada en 2015, ascendió a la suma récord de 9.000.000 de pesos.

Teleférico Cerro Otto se convirtió rápidamente en la excursión tradicional por excelencia de San Carlos de Bariloche, condición que mantiene en la actualidad, merced al constante esfuerzo y dedicación de un equipo liderado por el Gerente General, Oscar Borrelli y por el Consejo de Administración de la Fundación Furman.

A la obra de teleférico, que fue agregando distintos atractivos y actividades a lo largo de los años hasta convertirse en lo que hoy se define como un verdadero complejo recreacional, se le deben sumar distintas obras de bien como por ejemplo, por citar solo algunas: múltiples donaciones de tierras y edificaciones; aportes a distintas organizaciones intermedias y la creación de una Panificadora Solidaria en el barrio Obrero Santa Rosa de Lima (Santa fe) que, en sus orígenes, donaba 1200 kg de pan diariamente a personas carenciadas y que en la actualidad funciona no sólo produciendo panificados sino capacitando a personas que se encuentran en conflicto con la ley bajo el régimen de salidas temporales, lo que facilita su reinserción social

Después de años de constante trabajo y esfuerzo, siempre pensando en hacer obras de bien que beneficiaran a las personas de condiciones más humildes, Boris Furman dejó de existir el 13 de abril de 2007, a la edad de 90 años, dejando un inmenso legado de enseñanzas que hoy continúan aplicando quienes trabajan en la continuidad de sus obras de bien.

Panificadora Solidaria.

Una de las obras más importantes de la Fundación

Una de las obras más importantes de la Fundación Sara María Furman, junto al Complejo Turístico Teleférico Cerro Otto, ha sido la instalación de una Panificadora en el Barrio Obrero Santa Rosa de Lima, en la ciudad de Santa Fe, para abastecer de 1200 kg de pan diario, a 1200 familias de una de las zonas más carenciadas de la provincia natal de Don Boris Furman.
La misma fue inaugurada en 1988 pero, a raíz de la grave crisis política, institucional y social por la que atravesó la Argentina, debió cerrar sus puertas a fines del año 2000.

Además, a raíz de las inundaciones provocadas por la crecida del Río Salado, el local en el que funcionaba quedó deteriorado, por lo que el gobierno de la provincia de Santa Fe otorgó un subsidio a la Fundación Sara María Furman, por un importe de 40.000 $, que fueron invertidos en su restauración.

Si bien el anhelo la reinauguración estaba pronto a concretarse, lamentablemente Don Boris Furman dejó de existir, a los 90 años, en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, el día 13 de abril de 2007.

Para cumplir el anhelo de su impulsor y motor de tantas obras de bien, los integrantes de la Fundación Sara María Furman, del Complejo Turístico Teleférico Cerro Otto y de la Panificadora misma, adquirieron el compromiso de concretar ese sueño, y fue así que el 15 de abril de 2009, en homenaje a ese gran hombre, la Panificadora reabrió sus puertas.

Merced a la firma de una carta intención entre la Fundación Sara María Furman y el gobierno de la provincia de Santa Fe a través de su Ministerio de Desarrollo Social, de la Secretaría de Asuntos Penitenciarios en representación del Instituto Autárquico Provincial de Industrias Penitenciarias –dependiente del Ministerio de Seguridad - y la Dirección de Control y Asistencia post Penitenciaria, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, la Panificadora Solidaria "Sara María Furman" reabrió sus puertas con el propósito de proveer pan a "instituciones de bien público y a instituciones que las partes acuerden", promoviendo además las reinserción social de personas privadas de su libertad.

Para este objetivo la Fundación Furman aportó en calidad de comodato gratuito al Instituto Autárquico de Industrias Penitenciarias de Santa Fe, las instalaciones, el mobiliario, las herramientas y la maquinaria necesaria para la industria del panificado. En tanto la Secretaría de Asuntos Penitenciarios y la Dirección de Control y Asistencia Post Penitenciaria adquirió la responsabilidad de seleccionar personas privadas de su libertad, en condiciones de obtener el régimen de semilibertad, a tenor de lo preceptuado por la Ley Nacional Nro. 24.660, para capacitarlas en el oficio de la panificación y lograr su reinserción laboral.

El Ministerio de Desarrollo Social de Santa Fe, por su parte, proporciona los fondos necesarios para el pago de los programas sociales pertinentes, brinda el asesoramiento y provisión de recursos técnicos, administrativos, harina e insumos necesarios para el adecuado funcionamiento del programa, mientras que el gerenciamiento del proyecto es supervisado por personal de la Dirección de Asuntos Penitenciarios a través del IAPI

Nueva sucursal en Santa Fe.

El grupo humano que trabaja en la Panificadora produce diariamente distintas variedades de pan, bizcochos, facturas, prepizzas y pan rallado. Gran parte de esos alimentos son destinados a distintos comedores comunitarios de la ciudad y el resto es comercializado  a precios accesibles para los vecinos de la zona.

Fundación Sara Maria Furman

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